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El compromiso de RDM con la calidad 360°

hace 10 horas
2 min de lectura

En la fabricación de soluciones en FRP, la calidad no puede entenderse únicamente como una inspección al final de la línea productiva. Es una responsabilidad que atraviesa todo el proyecto: desde la ingeniería y la selección de materias primas hasta la fabricación, manipulación, almacenamiento y despacho.


En RDM entendemos esta mirada como calidad 360°.


Nuestro sistema de gestión de calidad, basado en ISO 9001, permite estructurar procesos de control y trazabilidad durante las distintas etapas de fabricación. A esto se suman los Planes de Inspección y Ensayo (ITP), definidos de acuerdo con los requerimientos de cada proyecto y cliente.


Durante la fabricación se realizan controles dimensionales, visuales y de espesores, además de ensayos y verificaciones asociados a las características de cada pieza. Pero existe un elemento igualmente importante: la experiencia de las personas que participan en el proceso.


El FRP tiene un componente artesanal relevante. Especialmente en procesos de laminación manual, el conocimiento técnico de maestros, supervisores, ingeniería y calidad resulta fundamental para transformar un diseño en una pieza capaz de responder a las exigencias de operación para las que fue concebida.


Calidad también significa anticiparse


Los proyectos industriales de gran escala involucran múltiples variables: proveedores, equipos humanos, condiciones ambientales, transporte, logística y plazos. Por eso, incluso con procedimientos definidos, pueden aparecer desviaciones.

Nuestra responsabilidad es detectarlas, levantar la alerta y actuar.


Eso significa analizar causas raíz, implementar acciones correctivas y, cuando corresponde, detener un proceso antes de permitir que una desviación avance hacia la siguiente etapa.


Porque la calidad no pertenece exclusivamente al área de calidad. Producción, operaciones, ingeniería, prevención, proveedores y dirección forman parte de una misma cadena.


Trazabilidad desde la fabricación hasta el destino


Cada pieza debe contar su propia historia: cuándo fue fabricada, qué materiales se utilizaron, bajo qué condiciones se trabajó y qué controles fueron realizados.


Pero nuestra mirada va incluso más allá de la liberación del producto.


La forma en que una pieza se manipula, embala, transporta, descarga y almacena también puede influir en su condición final. Por eso entendemos nuestra responsabilidad desde una perspectiva integral.


Para RDM, calidad 360° significa exactamente eso: controlar, anticipar, aprender y mejorar durante todo el recorrido de una solución.


No se trata solamente de entregar un producto conforme.

Se trata de construir las condiciones necesarias para hacerlo bien desde el comienzo hasta el final.


 
 
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